El Ironman empieza la semana previa con todos los preparativos de material, cerrando maletas, facturando la bici a destino y muchas ilusiones puestas en “LA CARRERA”. Con todo esto nadie se libra de las prisas matutinas para ir al aeropuerto, y despegamos un poco tristes ya que un compañero del equipo se ha dejado el DNI en casa y no puede subir al avión. Todo queda en un susto y puede llegar al aeropuerto de Venecia unas horas más tarde mientras hacemos el guiri por la ciudad de los canales.
Como ya sabéis en todos estos eventos se respira triatlón, el gran negocio de la M, 3.000 personas derrochando en merchandising, hoteles, sin contar el alto precio de la inscripción. Personalmente a mí me gusta estar un poco apartado de la esfera, entrenar pronto por las mañanas y descansar bastante el resto del día. Visitar Klagenfurt que nunca había estado y olvidarse de las cargas habituales, ante todo relax. Por suerte somos un buen grupito del C.N. Mataró más Xavi, Joan y Neus de Manresa, además de muchas caras conocidas que han venido a disfrutar de este Iron.

EL DÍA “D”
Buenos días a las 4.00h!!! Me pongo en pie y como un robot empiezo todo el protocolo de forma automática, no tengo sueño y me encuentro bien, con incertidumbre porque la natación será sin neopreno. Hasta boxes muy tranquilo y finalmente decido tirarme al agua a calentar con el neopreno para luego secarme bien porque esa espera en la cámara de llamadas te puede dejar pajarito. Se respira calma, la natación va a ser larga y no me queda otra que olvidarme de cualquier duda para no entrar en una espiral negativa, nos guste o no es momento de tirar hacia delante con fuerza!

Pistoletazo, empezamos a nadar lo que será gesto tras gesto mecanizado, buscando un buen ritmo y gastar poco, con meterme en un grupo ya me basta y sobretodo no pensar en el frío que jugaba un papel muy importante. Entramos al canal, sé que aún quedan 1.000 metros y se me ha hecho largo pero hay un mogollón de gente a lado y lado animando; ahora es imposible bajar el ritmo! Salimos del agua como si de un triatlón sprint se tratara con una transición rapidísima y ya en la bici veo que el groso del grupo arranca bastante fuerte en la bici, sé que hay buenos ciclistas ahí y ya no lucho ese ritmo porque me romperían, así que por ahora tiro y hago los primeros 20 km solo. Ya me empiezan a enganchar por detrás y pasamos la zona del bucle grande cuando me sorprende la primera rampa del 10%, ostras no contaba con eso! La gente aprieta bastante en las subidas y parece que la carrera se vaya a acabar en los 90 km, en el tramo de vuelta hay otra sorpresita con 3 rampas fuertes del 10-12%. Para subirla hay que darle fuerte, quieras o no vas a gastar. Cierro la primera vuelta con 2:25h, no es para tirar cohetes y además me noto muy cansado, no me entra comida y empiezo a pensar si el agua del canal me ha sentado mal, en fin que seguimos con un ritmo fuerte que no veo capaz de aguantar. Voy a tener que soltarme en algún momento, es algo inevitable que no quieres que pase. A partir de aquí la carrera se hace durísima, es como ir en caballo y que te lo cambien por un burro; no avanzas, sin referencias, me pasa gente como si fuera una farola y como postre nos empieza a caer una lluvia con relámpagos de fondo, tipo Mordor. El descenso no me hace mucha gracia, es un momento complicado donde toca rehacerse y pensar en positivo porque me he quedado muy atrás en carrera, sin fuerzas y toda una maratón por delante.
Calma y tranquilid
ad, las he pasado más canutas, el problema viene de no comer así que tengo un plan. Voy a empezar trotando, pararé a limpiar la vejiga, en el primer avituallamiento haré un festín, en el segundo los postres y en el tercero acabaré de hidratarme. Será sólo 5 minutos de reloj parado pero bien invertidos, más los 2 que pararé en la media maratón para tomar alimento líquido que he dejado en la bolsa de special needs. Estamos tocados pero no hundidos!!! Con todo esto veo a unos espectadores no deseados: Santi ya tenía planificada la retirada después de la natación por molestias y mi entrenador Cano también está vestido de calle, desconozco lo que le ha pasado pero hay que seguir adelante. Van pasando los kilómetros y cuando uno se acerca a la recta final se olvida rápido el mal rato, de hecho no he mirado el crono ni me importa. Morir en bici y resucitar en la maratón ha sido algo increíble, me da mucha confianza para el futuro, para la carrera de la ola perfecta.
Qué carrera más rara!! Había venido porque pensaba que era un circuito rápido y al final esto no es matemático. Algo ha pasado que la carrera se ha convertido en pura dureza, sólo 13 personas han bajado de 9h y no es algo normal. De las batallitas nos curtimos y ahora toca pensar en el triatlón de Vitoria. En definitiva, el 23º PRO y ganado por bastantes GGEE, no puedo saber exactamente qué he quedado en la general porque hemos hecho carreras distintas; unos con neopreno y otros sin.
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